La eternidad de
mis limites
Abruma al espacio
terrenal
Que no se cansa
de marcar, dividir, separar
Somos tan pequeños
como un granito de arena
Y vivimos
demostrando que somos inmensas praderas
Llenas de todo y
llenas de nada
y cuando por fin
estamos cerca de la meta
todo se vuelve
polvo, todo se quema
y en cenizas
quedan mis deseos y complejos
en cenizas queda
el mundo de mente y materia
mientras una
parte de mi sigue buscando al tiempo
buscando la
salida al laberinto de los sueños
las heridas se
hacen yerba que ve crecer las raíces
y son tan fuertes
como bestia, basta que se suelten
levitan sobre las
gotas de agua del rocío
que cada que
llega corremos a cerrar las puertas
sin darnos cuenta
que estamos como tenemos que estar
rezamos por un
sol que se esconde de a ratos todo el rato
sin darnos cuenta
que es aquel mismo al que maldecimos
cuando andamos de piel descubierta
por miedo, por
apego, por un anhelo que no entendemos si es nuestro
nuestro espacio,
el espacio de este granito de arena.
