Verme por el rabillo haciendo de las habituales.. Se ha entendido antes como si salieras del propio cuerpo. He dado con el detalle mágico y cierto, no es salir es adentrarse.
Zambullirme en el mar de sensaciones inmenso, sin semáforos de freno, sin señales de cuidado en las esquinas, sin volante que marque una dirección y sin control.
Nado a las anchas en algo que es más grande que yo, sin dejar de ser yo mismo. No hay río que mirar, no hay nadie que observe, soy el río, soy el mar, soy las sensaciones y soy todo lo demás.
Sólo queda dejarme llevar a dónde quieran llevarme.. Soy mil cosas, mil yos a la vez, sin ser ninguno, sin apegarme a ninguno, siendo el todo soy la nada.
Me quedo en calma, me dejo sorprender y noto que la mente sólo conoce un universo muy pequeño, un universo de Ser muy limitado, esa es la primera capa que he de quitar, y allí, dónde no hay mente no hay fronteras divisorias, no hay conceptos definitorios ni diagnósticos certeros. Sólo un mar de miles cosas que ni existe, que es etéreo.
En esa incertidumbre, en ese éxtasis de pánico dónde me encuentro ante un sin sentido claro, allí me paro, alli moro... Instante tras instante, momento tras momento, sin juzgar, sin desear, sin rechazar.
Volteo y miro por el rabillo. Noto que me he ido a dar un paseo, un paseo de ignorancia de nuevo.. Y que en poco segundos volverá, volverá, volveré.
Soy el eco del eco de un pensamiento que crees tuyo pero que en realidad proviene de mí. Escorpiona Psicóloga de profesión. Cantante por afición. Escritora por pasión.
