Sonrío día tras día porque es mi naturaleza.
Me acuesto pensando en lo bueno que conseguí.
Vivo cantando en mi cabeza.
Duermo soñando en esas futuras cenas.
Hablo con propiedad y solo cuando es necesario.
Respiro saludando un nuevo instante y respiro cuando se va.
Fumo a cada rato, puta fijación oral.
Ya no tomo, ni quiero tomar.
Poco a poco voy limpiando y forjando mi bienestar.
Mis días de felicidad no dejan de estar por una tonta anomalía.
Mis gracias ante cada nuevo día que empieza y culmina.
Celebró las diferencias con velitas.
Y que tú y yo congeniamos, tal vez sea la verdad más auténtica e infinita.
