Esto no es una tonada ni mucho menos un intento de poema, no está definido lo que es, ni está identificado, pero ¡va que tiene razón de ser!
Te has instalado en mi costilla izquierda número 13, sí, justo en esa, esa...
Recorres cada célula de mi cuerpo y las vas impregnado de amor eterno, tal vez eterno, ojalá eterno...
Has sabido cómo hablarme en cada uno de nuestros encuentros, bien sea cara a cara o vía teléfono...
Has dibujado en mi más de mil sonrisas, pocas lágrimas de alegría y ninguna herida, ninguna herida...
Me has escuchado cada una de mis locuras y una que otra puta melodía...
Sabes? Me encanta cuando emocionado y sorprendido dices "te conozco mi vida"...
Has ido poco a poco descubriendo nuevos horizontes en las curvas de las montañas de mi cuerpo...
Has tomado de mi, nada. Y me has brindado todo, todo...
Tu nariz es una de las cosas que más me gustan de ti, sabías eso?
Y de tanto tocar tu pecho, lo que intento es tener un pedazo personal en todo eso...
El deseo, que ingenioso es el deseo, aunque esta vez no se trate de eso... O bueno, no sólo de eso...
Tú me has dado calma, me la has enseñado usar... Y aprendiendo sigo acá.
Gracias por leer, por leer...
