Te ruego que me dejes las manos sueltas y así poder recorrer cada tramo de tu dulce silueta.
Que eso de que no nos tocamos, es cierto.
Pero y si te digo que cada vez que me tocas produces en mi un incendio?
Te repito, déjame las manos sueltas, se libre conmigo.
Me tocas y te siento, que absurdo invento.
