No habían pensamientos, puro amor y deseo sin letras.
A la altura de la espalda, su boca buscaba besar las pecas,
Y se encontró con dos palabras de real sorpresa.
Mientras él le daba el beso, su espalda se erguía,
Como recitando una fría y dulce melodía.
El fuego de la pasión ensordecía, él susurró y sin embargo ella escuchó.
Te amo, dijo sin miedo, despertando en ella un real encuentro,
Como resultado de la mágica declamación,
Ella callo, quedó en silencio, preferió guardar ese celestial momento,
Que llenar con palabras algo que se siente de dentro.
Comunicación sin palabras, narices enamoradas,
Se hablaban entre ellas, nos usaban.
Ella cerró los ojos y siguió haciendo el amor con su pareja,
Con un solo pensamiento repetitivo...
Yo también te amo, te amo, te amo, te amo, te amo...
Fin.
