Fue instantáneo aquello que resultó de esa meditación, sin esperarlo, sin quererlo, es más, intentaba huir de todo eso, pero pasó.
Se presentó como un real con el cual no supe lidiar, esos mensajes que llegaron mientras el silencio componía una burda y sutil melodía corporal fueron sublimes y estremecedores.
Fue instantáneo, dije, como exteriorice la confusión invasora en mi interior, estaba tan conectada y a la vez esa conexión era pura confusión.
Deje pasar los días, y se seguía componiendo la melodía... ¿Qué hago? Pregunté a mi misma. Y solo hice lo que supe hacer, comunicarme.
