Y entre sonrisas y besos la magia de sus cuerpos crecía mucho más... Cada uno jugando a ser eterno e imparcial, revoloteaban los pensamientos en jaulas de moralidad... Una sonrisa más dijo él, y ella confenso que quería inventar.
Empezó con miradas de cordialidad y pizcas de Vergüenza. Aquella tarde sabía a entrega y olía a morbo.
Y así fue como terminaron compartiendo su energía, invadiendose.
