Mis letras y algo más...

Sunday, July 5, 2015

Mi gran maestro, mi medida de fuerza y consciencia.

Contacto - vínculo irrompible, inquebrantable, indudable.

El trabajo más difícil que me ha tocado afrontar (y que sigo trabajando en eso) ha sido curar una de las relaciones más importante de mi vida. Es, en ocasiones, desgarrante crecer y darme cuenta que no tengo nada en común con esa persona, más que lo genético, y la ironía de todo es que me parezco tanto a él (físicamente) Que asombra. Ante todo estoy agradecida inmensamente por todo lo que él es en mi vida, ha sido y seguirá siendo, a la vez, no puedo seguir haciendo la vista gorda o con una venda en los ojos...

Tengo 24 años y he entendido que de nada vale llevarle la corriente a las cosas como son, darle distintos nombres a lo que ya tiene nombre, tan solo para permanecer en un estado de negación o de realidad paralela. Me di cuenta que a la larga, así como construia una realidad paralela con esa "relacion" idealizada, la construia en cada una de las áreas y relaciones de mi vida. Entonces, ¿afronto la única realidad existente (la mía misma) que tengo o sigo creando realidades paralelas e ignorando?

Es sencillo, mas no es fácil. Es un trabajo de todos los días, un trabajo de consciencia, un trabajo de amor y por amor. No hay una receta, mas que aceptar. Y la única manera de aportar algo al mundo es haciendo el trabajo yo misma por mi misma. Mi cuota de responsabilidad. Quisiera hacerlo por él, si hubiese alguna fuerza mayor que me permitiera hacer el trabajo de consciencia por él lo haría, ciegamente, sin pensarlo dos veces, pero no puedo. Y créeme que los "no puedo" no entran en mi psiquis, pero hay cosas, como estas, que no pueden llamarse con otro nombre "no puedo hacer ese trabajo por él". Solo puedo hacerlo por mi y para mi.

Es una gota de aceite junto a una gota de agua, la de aceite intenta que el agua se mezcle con ella, mientras que la gota de agua intenta lo mismo, y así quedan, intentando lo imposible, en vez de aceptarse cada una, juntas, como antagónicas, y darle entrada a la armonía.

Es lo que vengo haciendo desde poco tiempo para acá, aceptando, no intentando imponer mi manera de ver o de vivir ante la de él, ni siquiera intento que me entienda, que me comprenda, y yo desisto de intentarlo entender y comprender... Lo acepto tal y como es, acepto que es aceite y yo soy agua, acepto que no puedo vivir sin él, y no lo quiero hacer, mas también acepto que siempre de mi vida tendrá algo que no le guste, que no comparta. He decido verlo con otros ojos, verlo desde el fondo de mi corazón, y lo amo, oh como amo a ese hombre, ES MI GRAN MAESTRO. Es un perfecto espejo, reflejo, y se que todo lo puedo aprender con él....

Gracias infinitas, por ese hombre, padre, de mi vida.
Mi mayor prueba, mi medida de fuerza y consciencia.