No sabia bien lo que hacía, pero quise cumplir algo que me habías pedido desde que nos conocimos, tu siempre, constante y repetitivamente me decías: duerme conmigo. Esa noche lo hicimos.. Entre sabanas, frío, ganas de dormir y ganas de besar, interrumpiste mi espacio delicadamente.. Me hiciste una pregunta: ¿Quieres jugar con fuego?, y yo te respondí: Yo no me quemo.. Entre besos caricias y deslices.. Mi cuerpo temblaba y temblaba, era un movimiento repetitivo sin ningún fin aparente, solo temblaba, tu voz, muy tenue y huida, con unas simples palabras me calmo, con una historia que atropellaba tus recuerdos, me hiciste caer en razón. Vivir el momento, como sino no fuera yo, pero muy mio a la vez.. Fuiste mío, fui tuya, fuimos de nosotros mismos, uno solo.. pero sin olvidar que somos dos. Sin te quieros incluidos, sin detalles imprudentes.. La pasamos excelente.
Entre calores y una muy agitada respiración, recite las palabras a continuación:
Quédate conmigo.
